
UBICACION GEOGRAFICA
Después del desarrollo y esplendor de la cultura griega en toda la región conocida como la Hélade, se fue configurando gradualmente una nueva región, que con el tiempo llegó a ser conocida como la zona de “los balcanes”.
Esta región se configuró desde el punto de vista humano y geográfico, como el corredor físico entre Europa y Asia.
Gradualmente, se convirtió en el territorio fronterizo y móvil, en donde se iban a encontrar dos modos de ser y de hacer de los hombres.
Su ubicación está en la península situada en sus bordes por el mar Adriático al oeste, el mar Mediterráneo al sur, el mar Egeo y el mar Negro al este, y al norte es limitada por el río Danubio.
Durante la expansión de la cultura helénica, incluyendo en ello el período macedónico y el imperio de Alejandro Magno, la parte noroeste de la península balcánica fue el asentamiento de los pueblos y la cultura iliria.
ANTECEDENTES HISTORICOS GENERALES
El esplendor el Imperio Romano empezó a decaer con la invasión de los bárbaros germánicos y, para el año 395 d.C., el imperio fue dividido en dos por Teodosio: El Imperio Romano de Occidente con capital en Milán y en Rávena, y el Imperio Romano de Oriente con capital en Constantinopla. La zona de los balcanes fue la frontera entre los dos imperios.
En el año 476 d.C. el Imperio de Occidente quedó desintegrado y los ostrogodos fueron los vecinos fronterizos del Imperio de Oriente.
Hacia el año 800, Carlomagno configuró el Sacro Imperio Romano Germánico haciendo frontera en la zona de los balcanes con el Imperio Bizantino.
En el siglo XI, Bizancio alcanzó su mayor esplendor. El año 1054 se produce el cisma religioso desligando a la Iglesia de oriente, como griega y ortodoxa, sin obediencia al Papa, Obispo de Roma.
Hacía ya buen tiempo que el idioma distinguía a los dos imperios y a la expresión litúrgica en lengua latina y lengua griega. Roma y Bizancio competían por la expansión religiosa. Todo el norte de Europa y por el este hasta Polonia, fue evangelizado por los latinos; el oriente medio y Rusia había sido evangelizado por los griegos.
Durante varios siglos, la zona fronteriza entre los imperios vio hacerse y deshacerse a reinos y principados de origen eslavo y mongol, siendo los más famosos Croacia, Servia y Bulgaria. Indistintamente durante cuatro siglos, Croacia y Servia fueron absorbidos por el Reino de Hungría o por el Imperio Bizantino.
Luego, la influencia mongólica convertida en Imperio Otomano configuró en definitiva la caída de Constantinopla en 1453. Esta fecha cierra el período histórico de la Edad Media, y nos hace entrar en la Edad Moderna.
Durante el apogeo de la República Veneciana, su influencia en toda la costa adriática fue muy importante.
Hacia 1483 se empiezan a configurar los grandes imperios europeos, destacando como heredero del Sacro Imperio Romano Germánico, el imperio Austro-Húngaro, que vuelve a tener como frontera con el Imperio Turco o Imperio Otomano, precisamente la región balcánica.
Es así como en ese territorio se siguen expresando, entre sus pobladores, enormes diferencias raciales, culturales, lingüísticas y religiosas.
A fines del siglo XIX, el Imperio Ruso en su proceso expansivo, pretendiendo alcanzar la costa mediterránea, penetra fuertemente en las zonas búlgara, servia, bosnia y croata.
En 1914, con ocasión del asesinato del archiduque Francisco José de Austria, en Sarajevo, Bosnia, se inicia la Primera Guerra Mundial, creándose tres bloques de naciones:
Por un lado, los imperios Británico, Francés y Ruso; por otro, los imperios Alemán, Austro-húngaro y el Turco, y por otro, los neutrales.
Terminada la guerra en 1919 con el tratado de Versalles, se configura una geografía diferente, y por decreto de los triunfadores, Inglaterra, Francia y parcialmente Rusia, nacen países determinados en los mapas de papel.
Es fundamental tomar en cuenta que, al final de la Primera Guerra, se produce en Rusia la caída del Imperio de los Zares para dar cabida a un nuevo Imperio, el comunista, que previa la transición de la república de Kerensky, permite la llegada de Lenin al frente del gobierno y de Trotzky al frente del Ejército Rojo.
NACIMIENTO DE YUGOESLAVIA, LOS “ESLAVOS DEL SUR”
Del tratado de Versalles, resultan entre otras muchas cosas:
Checoeslovaquia; formada por Bohemia, Moravia, Eslovaquia y Rutenia, que habían pertenecido al Imperio Austriaco.
Yugoeslavia; integrada por Servia, Bosnia, Herzegovina, Montenegro, Croacia, Carniola, Dalmacia y Eslovenia, que también habían sido del imperio Austro-Húngaro.
Rusia tiene que ceder los Estados bálticos: Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.
Turquía pierde enormes territorios que dan lugar a los “protectorados inglés y francés en medio oriente”. Esto, luego traerá como consecuencia las invenciones de países que el tratado Sykes-Picot se derivarán en Siria, Líbano, Jordania, Palestina, Egipto, Irak, Emiratos árabes, Omán, etc...
Los “eslavos del sur” (Yugoeslavia), se integran como un reino bajo la dinastía servia de los Karajorgevich, pero muy pronto en 1941, al firmarse el pacto germano-yugoeslavo, se generan las guerrillas en todo su territorio, en donde se destaca por la gran experiencia en la guerra civil española Josip Broz (conocido como Tito), quien es apoyado por el Ejército Rojo y llega al poder.
En 1948, Tito rompe con Stalin, pretextando dos cosas: primero, que aquél no apoyó el levantamiento del Partido Comunista griego, argumento de Tito para intentar anexar Grecia a Yugoeslavia, y segundo, que le impidió la anexión de Albania. En realidad, Stalin estaba atado por los acuerdos de Yalta.
Las diferencias de Tito con Stalin no fueron obstáculo para que éste aplicara, en Yugoeslavia, la perversa técnica de aquél, consistente en hacer traslados masivos de minorías étnicas de una región e incrustarlos en territorios de otra unidad étnica mayoritaria y homogénea, con objeto de provocar guerras civiles fratricidas cuando estos intentaban independizarse.
SUSCITAR CONTRADICCION DE TODO TIPO
De alguna manera, el viejo dicho: “divide y vencerás”, era el pretexto para aplicar mano tiránica, que tenía por objeto mantener la “unidad nacional”.
Al viejo dicho, ahora se le incorporaba el veneno de la dialéctica revolucionaria.
Lo que hoy vemos con resolución pacífica en Checoeslovaquia al dividirse en dos países, no ocurre igual en los países caucásicos, en donde las minorías artificialmente generadas por la perversión estaliniana causan las aparentemente inexplicables guerras civiles en Georgia, Armenia y Azerbayán.
Esto ha logrado una expresión mayúscula en el caso de la península balcánica, zona geográfica fronteriza en donde las diferencias raciales, lingüísticas, culturales, ideológicas y religiosas, sedimentadas durante siglos, hoy estallan en conjunto de guerras civiles superpuestas: de occidentales frente a orientales, en donde hay católicos y ortodoxos, protestantes y musulmanes de diferentes ritos antagónicos, liberales, pro-nazis y socialistas, y a esto debe añadírsele el conflicto de la etnia mayoritaria o minoritaria ocupando territorios que no les corresponden.
Esta es la triste explicación de una guerra aparentemente inexplicable, de la que son históricamente responsables Inglaterra y Francia por una parte, y el ácido corrosivo de la dialéctica marxista estaliniana, implantadas por Tito.
05MAR93.
Por Federico Müggenburg y R.V.
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