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Angulos Sociopolíticos


¿LLEGO LA HORA DE UNA ESTREGIA GEOPOLITICA MEXICANA?

Desde el origen de México, como nación independiente, Agustín de Iturbide lanzó un proyecto geopolítico mexicano que no era compatible con el ideal de Simón Bolivar.  Además, por la misma razón de la caída del gobierno iturbidista, y luego por su muerte, ese proyecto quedó sepultado en la historia. Fue la primera, y hasta donde consta históricamente la única vez, que en México se tuvo un proyecto geopolítico que hacía de la nación mexicana un sujeto activo en la vida política internacional.

Después, sólo hemos sido sujetos pasivos en la vida política internacional, empezando por ser víctimas de las intrigas de Joel R. Poinssett, primer embajador yanqui en México, quien hábilmente provocó la división interna de los mexicanos hasta desencadenar verdaderos momentos de anarquía y muerte.

La confusión fue tal, que casi sin poderlo evitar perdimos más de la mitad del territorio nacional; nos endeudamos hasta límites que implicaron intervenciones militares de poderes políticos internacionales.

Así, desde el principio de nuestra vida independiente, padecimos el designio yanqui, y, cuando algunos pensaron enfrentar ese poderío, lo hicieron acogiéndose a la fuerza e influencia del ámbito de la geopolítica europea.

Napoleón III, recomendó y accedió a que viniera Maximiliano de Habsburgo, porque así pensaba utilizar un “imperio mexicano” de influencia francesa para impedir la expansión norteamericana yanqui hacia el oeste. Las tropas francesas estacionadas en la región de Québec y en Nueva Orleáns, eran el proyecto de una pinza que pensaba cerrar, bajando por el valle de Ohio y subiendo por la desembocadura del Mississippi, y así cerrar el paso, con territorio “francés”, al expansionismo norteamericano.

Esto explica el apoyo yanqui a Benito Juárez debido a que estaba reducido a una pequeñísima porción de territorio en México.

Eramos peones de la lucha estratégica geopolítica entre un gigante que nacía y otro que declinaba; Estados Unidos América y el Imperio Francés respectivamente.

Posteriormente, cuando se iniciaba la consolidación de la revolución, la seducción del imperio alemán sobre Carranza se dejó sentir.

Entre las dos guerras mundiales, pero sobre todo al final de la segunda guerra mundial, nuevamente la influencia norteamericana fue muy poderosa y tampoco dejó de hacerse sentir el interés del imperio soviético catapultando las intentonas subversivas y la penetración sigilosa en la estructura del gobierno mexicano post-revolucionario.

Sobre los años setentas y parte de los ochentas, la influencia de la Internacional Socialista también fue poderosa, al extremo de hacer surgir un aparente modelo geopolítico mexicano-venezolano, expresado en la COPPPAL.

Hubo un momento en el que, siendo presidente del PRI y de la COPPPAL Pedro Ojeda Paullada, lanzó desde Bolivia una consigna: “Desde este meridiano de la democracia, ahora vamos sobre las dictaduras de Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile...”

Con lo cual, la llamada “Doctrina Estrada”, que había sido tradicionalmente el escudo defensor de la política internacional mexicana con su lema de “no intervención y autodeterminación”, había sido prácticamente sepultada.

Luego ha venido la era de influencia de la Comisión Trilateral, que jugando la alternativa de los bloques regionales sobre la alternativa de globalización inmediata, asigna los papales rectores a Japón para el arco Asiático, a Estados Unidos para el norte de América (de ahí el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México), y a Alemania unificada para la constitución de los mercados en Europa.

No parece haber entonces, en una rápida revisión histórica, algún proyecto propio mexicano. Siempre parece que hemos sido víctimas de los proyectos de otros.

Mas, dada la forma en que vienen ocurriendo las cosas, quizá habrá llegado el momento en que los integrantes del Estado mexicano podamos empezar a esbozar un modelo estratégico geopolítico propio.

Pero ello implica, como condición previa, el estudio de:
    1.- La definición de los elementos constitutivos del Estado:
          a) Territorio o espacio terrestre (tierra y mar)
          b) Población o conglomerado humano
          c) Soberanía o dominio

Aquí, entre otras cosas, habría que despejar al menos teóricamente, la confusión persistente de los actuales dirigentes del sistema, cuando hacen sinónimos los términos Estado y Gobierno.

    2.- La definición de la estructura constitutiva del Estado:
         a) Frontera o límites
         b) Espacio de crecimiento
         c) El núcleo vital
         d) Las comunicaciones
         y 3.- La definición del ciclo vital del Estado:
         a) El nacimiento
         b) Desarrollo y crecimiento
         c) Muerte del Estado

Una vez hecho este estudio, se tendrán las bases para poder elaborar la que podría ser una estrategia geopolítica mexicana, como la primera gran tesis de la participación activa en el contexto del desarrollo internacional.

Se requiere una grandeza y apertura de espíritu a lo que no estamos acostumbrados, pero es posible y, además, es casi tan importante como urgente, ya que los grandes ajustes que se dan a nivel mundial y que se llevarán casi lo que resta del siglo, representan una gran coyuntura que difícilmente se volverá a presentar.

Por Federico Müggenburg y R.V.

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